El público, la principal preocupación de los festivales

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Reproducimos aquí el texto de opinión publicado en la revista de marzo de 2013 de 440 Clàssica. El texto hacía referencia a las jornadas JazzPro organizadas por la Associació de festivals i programacions de jazz de Catalunya (Afejazz) el pasado noviembre, y de las que se organizan una segunda edición el próximo 22 de marzo en el marco del 32 Festival JazzTerrassa  que prometen ser muy interesantes, ahora centradas justamente en el tema central del artículo: las audiencias.

“El pasado mes de noviembre, la Associació de festivals i programacions de jazz de Catalunya AFEJAZZ organizaba un encuentro profesional y debates abiertos con el nombre de JazzPro  en el marco del 44 Voll Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona.


La asociación, aún joven, reúne a programaciones de jazz de muy diversa dimensión y características: festivales de Barcelona, Terrassa, Vic, Granollers, Penedès Vijazz, Lleida, Girona, Tàrrega Atac de jazz, Barcelona Masimas, Jazz La Pera, La Garriga, Menorca y programaciones como la del JazzSí club, ContraBaix, Jamboree, Memorial Tete Montoliu o la temporada Arco y Flecha.

El objetivo de la AFEJAZZ es fomentar la relación y trabajo en red (tan necesario en estos tiempos) y poner en valor el jazz que se hace y se puede ver y escuchar en Cataluña.

El JazzPro estuvo dedicado a tres temáticas: la internacionalización, la relación festivales y marcas, y la relación programadores y músicos. Las interesantes conclusiones de las jornadas serán la base de preparación de dos nuevas ediciones del JazzPro 2013: una con el foco puesto en el interior, y otra con el foco en el exterior.

Quiero aprovechar la ocasión de este artículo para difundir la asociación y la jornada JazzPro, pero también para dejar algunas reflexiones en torno a un tema que apareció transversalmente en casi todos los debates: nuestras programaciones (en general) tienen menos público del que quisiéramos y del que necesitamos.

Este no es un problema exclusivo del jazz, o de la música clásica, sino de casi toda la actividad musical en el país (aunque en diferentes grados). Este es un problema especialmente grave en el momento actual de reducción de las ayudas de las administraciones, y del aumento traidor y malintencionado del IVA en la cultura.

Algunos datos del estudio “La dieta cultural dels catalans 2011” del Barómetro de la comunicación y la cultura de la Fundación Audiencias de la Comunicación y la Cultura FUNDACC (por cierto, estudio y labor de la FUNDACC muy de agradecer por ser útil y de amable observación):

  • En todo el 2011 sólo un 31,1% de los mayores de 14 años fue a algún concierto de música en vivo, un aumento del 4,1% respecto al del 2010. De este 31,1%, 6 de cada 10 personas fueron sólo a un concierto, y sólo los otros 4 fueron a más de un concierto en todo el año.
  • De los que fueron a algún concierto, sólo un 16,3% fueron a algún concierto de música clásica, o un 9, 4% fueron a un concierto de jazz, para situar las cifras de los estilos más cercanos a esta publicación. El estilo más popular con un 46% fue el pop rock.
  • Sólo el 59% de los conciertos eran de pago. Y atención, asistencia a conciertos gratuitos creció en un 20,8% mientras que la asistencia a conciertos con entrada bajó un 11,8%.

 

Y otro factor, no menos preocupante: la cultura no debería ser un lujo, pero la asistencia a conciertos aumenta a mayor nivel de estudios y de ingresos, y muy directamente relacionado, de clase social.

Son datos que evidencian la fragilidad de la que debe ser una de las patas del estado del bienestar, y de cualquier estado. Porque una sociedad más culta es una sociedad más democrática, más justa, más respetuosa. ¡Sin contar con todo lo que se pierden individualmente el 69.9% de nuestros conciudadanos!

Nosotros, que hemos tenido la suerte de descubrir la importancia y la riqueza que vivir la música en vivo supone, que el acceso a la cultura implica… ¿qué podemos hacer, qué debemos hacer, o hacer mejor, para que más personas disfruten de la cultura? Artistas, gestores, empresarios, políticos, técnicos, medios, melómanos y aficionados, padres y madres… todos estamos llamados a extender el acceso a la cultura.”

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