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#1 Diálogos en la frontera analógica digital: los bárbaros

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Fuente: Wikimedia

Diálogos entre Ferran López, director de teknecultura, y Marcos García, Senior Manager en Divimove. Nuevos contenidos, impactos y monetización en la frontera analógica digital


La cultura institucionalizada parece resistirse a la digitalización, la mira con recelo. La pandemia ha evidenciado cuanto camino por recorrer nos queda.

Cuanto más lo pienso, más paradójico me parece. Al mundo que conocíamos se le ha sumado una nueva dimensión digital. A esa nueva dimensión no se accede moviéndote en el espacio-tiempo, se accede a través de (sobretodo) pantallas. En esa dimensión lo tangible no es la materia, lo son los contenidos.

Se nos ha abierto todo un nuevo mundo ávido de contenidos y los “profesionales” de la creación de contenidos por antonomasia, los profesionales de la cultura, no sólo no han desplegado e incrementado su impacto, si no que, como sector parece que hayan decidido enrocarse en su actividad tradicional, convencidos de que es ésta la que conserva la quintaesencia de la creación.

Toda una terra incognita con todo por hacer y con enormes oportunidades para la que han surgido “nuevos” creadores, con nuevos códigos o, incluso, con ausencia de estos.

¿Qué tipo de nuevos contenidos crees que pueden ser interesantes para el sector cultural? Y, especialmente, ¿qué nuevas posibilidades de monetización ofrecen para sus profesionales?

Para responder es necesario conocer el medio, y conocer la materia prima de la que estamos hablando (contenidos culturales). Dos características que reúnes, Marcos.

En lugar de dejarlo en una conversación entre nosotros… ¿qué tal si la publicamos y abrimos? Será como un Clubhouse (plataforma de moda en las últimas semanas y de la que tú me hablaste cuando no había oído de su existencia, por cierto) escrito (para los que no lo conozcáis, Marcos Garcia es músico y gestor cultural. Trabaja desde hace unos meses en Divimove, división del grupo Bertelsmann que produce contenidos para conectar marcas de gran consumo con comunidades. Trabajan para un mundo digital, con nuevos formatos y los nuevos creadores de ese mundo, youtubers, streamers, instgrammers…).


Recuerdo cuando en 2014 lanzabáis teknecultura, Ferran. Soluciones innovadoras que ya existían en otros ámbitos para descubrir, conocer, analizar y trabajar los datos de comportamiento del usuario cultural, utilizándolos luego para desarrollar estrategias apropiadas que permitiesen alcanzar nuevos hitos. Estabáis dando un paso adicional, hackeando al sistema desde dentro: por una vez, la planificación y los datos se ponían al servicio de la Cultura.

Artistas, creadores, gestores, curadores, programadores, técnicos… todos han querido desde siempre conversar con el usuario: conocer sus códigos, entender (e incidir) sobre sus decisiones, provocar emociones y, en el mejor de los casos, crear una comunidad afín y fiel. Todo ello a través de lo que el mundo cultural siempre había ofrecido como valor diferencial: su actividad, su contenido. SU ARTE.

Pero, de repente, alguien se adueñó del término “generadores de contenido”. Alguien que, desde nuevas plataformas y con nuevos lenguajes que apenas conseguíamos traducir, comenzó a entretener, escuchar y dar voz a aquel usuario que antes se sentaba pasivamente a (ad)mirar tu arte.

Los bárbaros habían llegado. Y comenzaron las transacciones comerciales que convertían en autopistas aquellos caminos que tanto y tanto nos había costado abrir como sector: que el arte, la actividad, el contenido generado tenía un valor y también tenía un precio.

Llegaron los modelos de suscripción, las donaciones, los fondos directos de creación, la monetización recurrente por generar una comunidad relevante, las colaboraciones transmedia… y nosotros no estábamos allí para verlo. Vinieron desde afuera y se quedaron con el relato y con el dinero. Mientras, nosotros maldecíamos ese término que, curiosamente, siempre nos había definido: creadores; generadores de contenidos.

Ay, los bárbaros.

Clubhouse tiene como icono de su app a Axel Mansoor, un músico estadounidense no especialmente conocido en su país. En España, una de las comunidades más activas en esta plataforma -aún en su versión beta y solo disponible para iOS- es la de profesionales de la industria musical.

¿Qué tal si comenzamos a conectar cabos e intentamos hackear de nuevo el
sistema?

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