El proceso de compra de un consumidor cultural

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(c) Facebook “Catalunya aixeca el teló”

La temporada ha empezado. No solo la de espectáculos y exposiciones, sino la de trabajo y las escuelas (las verdaderas instituciones que deciden cuándo es 1 de septiembre).

Con el inicio de temporada me pregunto a qué espectáculos escénicos y musicales podría ir de aquí al próximo oasis navideño. Es decir, en mi cabeza el proceso de compra de nuevos espectáculos ha comenzado.

Mis gustos están definidos, pero también estoy interesado en ampliar horizontes en alguna nueva dirección.

Estoy al caso o busco información de equipamientos referenciales, de proximidad y en Barcelona. En mi proximidad (Barcelona) la verdad es que echo de menos más referencias. Suerte de Atrium Viladecans.

Los espectáculos que me despiertan alguna expectativa especial lo hacen por su repertorio e intérpretes. Depende del género o subgénero me fijo más en un factor u otro, pero es la suma la que me mueve. Una recomendación de un amigo o conocido con criterio respetado (físicamente o en las redes sociales) implica una automática atención.

De los espectáculos que superan esta primera “fase eliminatoria” busco más información. Normalmente en las webs de los equipamientos. Y a menudo la información que encuentro es insatisfactoria: las compañías no saben hablar de sí mismas, y los equipamientos se dirigen a usuarios expertos, o a la crítica, o al resto del sector. La información que me facilitan pocas veces me es útil para discriminar (¡cuando no está llena de spoilers!).

Si hay vídeos, los miro. Por favor: ¡que duren 1 minuto, 3 como máximo! Que sean un tráiler, no un resumen, y que tengan calidad técnica suficiente. Se trata de motivar al espectador, sólo de eso y de nada más.

Algunos espectáculos caen en esta fase de grupos. La información y criterio servirán para explicar las diferentes propuestas a la persona con la que quisiera ir. Es un debate familiar en el que se conjugan sabores cercanos pero diferentes, y una de las partes puede sugerir buscar más música que en la temporada anterior, por ejemplo.

La programación familiar es la primera en ser consensuada. Y mi hija empieza a aficionarse a los vídeos, que verá repetidas veces.

Para el resto los horarios son un aspecto crítico. ¿Dispondremos de canguro, voluntario o profesional? Los domingos por la tarde, por lo general los horarios más europeos, suman puntos a favor. También revisamos el calendario, las coincidencias con otras actividades familiares u otras propuestas de ocio.

Finalmente tenemos una selección hecha y fechas reservadas.

Ahora evaluamos el presupuesto que implica.

No seré yo quien diga que ir al teatro o a un concierto es caro: no lo es si pensamos en los costes que puede implicar llevar adelante una producción (he trabajado en ello y soy bien consciente). Pero no es menos cierto que algunos espectáculos seleccionados pueden implicar un gasto global de 120 € en una tarde (2 entradas + transporte o parking + canguro). Y el presupuesto total tiene un límite. No explícito, pero lo tiene.

Priorizamos la selección. Buscamos formas de abono que nos permitan ir a más espectáculos con el mismo presupuesto. Algunas nos encajan, otros nos exigen más disponibilidad de la que tenemos.

Y, ahora sí, compramos.

Las fechas de los espectáculos se guardan con expectación y ganas de disfrutar. Confianza en que algunos de los espectáculos nos dejarán tan buen sabor de boca como los destacados de la temporada de la que hacía memoria en este artículo.

Reflexiones como ésta las ponemos en común en TekneCultura internamente, con el objetivo de entender y de sabernos poner en los zapatos de los espectadores. ¡En este resumen de un proceso de compra hay explícita o implícita más de 50 decisiones o barreras a superar! En todos estos puntos podemos pensar en cómo actuar, en cómo hacerlo fácil. Necesitamos empatía (además de datos) para analizar e idear insights que sean valiosos para nuestros clientes.

Continuaremos recogiendo más reflexiones sobre el proceso de decisión de asistir a unos determinados espectáculos. Seguros como estamos de que hay tantos procesos de compra como espectadores.

 

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