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La magnitud de la tragedia II

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Photo by Zhifei Zhou on Unsplash

Actualizamos la serie de artículos dedicados a dibujar el rango de escenarios posibles de recuperación para la cultura en vivo para 2020 y años posteriores (1 y 2). A pesar de la razonable interpretación de los datos[1], todas las previsiones y conclusiones deben leerse con cautela. El interés de las respuestas nos lleva a relajar las exigencias de prudencia para aproximar un rango de posibles curvas de recuperación que, esperamos, serán útiles para las personas implicadas profesionalmente en el sector.

El motivo de la actualización es la publicación del Plan de desescalada presentado por el gobierno ayer, 28.04.2020. Este plan confirma lo que hasta ahora era una hipótesis: la cultura no volverá a la normalidad hasta disponer de la vacuna, y abre la posibilidad de reabrir los espacios o actividades culturales con limitaciones de aforo que empezarán en 33% y pueden llegar al 50%, siempre y cuando permitan garantizar una distancia física entre asistentes de 2 m.

Según el calendario estimado por el gobierno, si podemos pasar de fase sin interrupciones, para principio de julio nos encontraremos en la Fase III, la última y anterior a la vacuna.

Añadimos el cálculo de la curva de recuperación con aforo limitado (reducimos escenarios intermedios que sí hemos situado en anteriores artículos). En todos los escenarios suponemos una llegada y distribución universal de la vacuna para marzo de 2022.

Los diferentes escenarios

Escenario 1: reapertura en julio con aforo limitado al 50%, al 33% si el plan se ralentiza. La limitación del aforo afecta a la demanda, pero el público se adapta a la realidad, las medidas de seguridad generan suficiente confianza, la experiencia es suficientemente confortable y se genera un efecto llamada entre el público. No se hace necesario reconfinamiento. Este escenario hará de frontera optimista.

Escenario 2: reapertura en julio con las mismas condiciones, sin reconfinamiento, pero con una reacción más prudente del público, las medidas de seguridad no mitigan suficientemente la percepción de riesgo.

Escenario 3: reapertura en julio con las condiciones y reacciones del público del escenario 1 pero con reconfinamientos temporales, con involuciones en las fases de contención. En cada salto la recuperación posterior pierde vigor.

Escenario 4: reapertura directamente con vacuna y prevista para marzo 2022. Escenario de hibernación hasta la vacuna, frontera pesimista.

La curva de ingresos mensual:

Trasladando estos datos a importes anuales las curvas serían:

Principales conclusiones…

  • Para 2020 podemos prever un descenso en los ingresos de entre el 60 y el 80% en cualquiera de los escenarios hoy por hoy en el horizonte
  • Para el 2021 el descenso en ingresos rondaría el 50% en el mejor de los casos.
  • La recuperación de los ingresos para el 2022, o el año en el que llegue la vacuna, se aproximará al 70 o 80%.
  • Después de la vacuna aún necesitaremos un par de años para recuperar totalmente la normalidad, entendida como el nivel de consumo de producto cultural más allá de su casa.
  • El escenario optimista, apertura con limitación de aforos, con buena reacción por parte del público y perfecto evolución de los indicadores sociosanitarios, se distancia de todo lo demás. Las recaídas, una respuesta del público con más desconfianza o una combinación de ambos factores generarían un gran impacto en la recuperación.
  • Los límites de aforo en las primeras fases, 33 o 50% son irrelevantes, la demanda en las primeras semanas o más se situará por debajo.

No cambia la principal conclusión de la serie de artículos: la realidad se moverá en el área del gráfico rodeada por los límites optimista y pesimista del análisis, donde el pesimista depende directamente de la disponibilidad de la vacuna.

“la realidad se moverá en el área del gráfico rodeada por los límites optimista y pesimista del análisis”

El gran problema para la cultura es la distancia entre asistentes, límite que se encuentra realmente fuera del ámbito de decisión de cualquier gobierno, y que viene marcado por la forma de propagación del virus. Más allá de los límites de aforo, la experiencia de la actividad cultural queda muy tocada por estos condicionantes.

Muchos espacios no podrán adaptarse de forma sostenible las exigencias de la Fase III. Los proyectos que puedan hacerlo asumirán una mayor responsabilidad, actuarán de sistema de respiración asistida para un ecosistema claramente amenazado. Para los demás, la innovación será condición de subsistencia. Para el conjunto volvemos a defender la necesidad de mantenimiento de los ERTE más allá de la posibilidad de apertura, y sumamos la propuesta de planes (evaluables) de apoyo a la innovación en los que esperamos, interesadamente, no sea olvidada la industria auxiliar y de servicios a la cultura.

No envidiamos a los responsables que tengan que diseñar e implementar estos planes de ayuda. Los recursos serán limitados y deberán atender a una crisis económica de dimensiones desconocidas.

Como si de una nueva curva dramática se tratara, cada nuevo dato, cada nuevo análisis hace parecer optimista al anterior. Confiamos en que también podremos cambiar esa tendencia en breve.


[1] Partimos de los mismos datos que en los artículos anteriores, encuestas a consumidores culturales intensos en Estados Unidos, hechos por Colleen Dilenschineider (de todo tipo de espacios culturales) y por Shugoll Research (teatros). Los datos no son las ideales, la muestra encuestada está lejos, son heavy users culturales y las preguntas han sido diseñadas para hacer estos análisis. Pero son los mejores datos disponibles y la interpretación que damos parece del todo razonable. Estas encuestas nos vienen a decir que una parte del público no volverá a teatros y auditorios aunque esto sea posible. Si disponemos de vacuna este porcentaje de públicos perdidos será menor, antes de la vacuna este porcentaje será significativo, si las reaperturas son con aforo limitado, sólo una minoría del público responderá a la convocatoria. Todos los porcentajes de abandono se irán reduciendo en el tiempo, en la medida que la evolución hacia la normalidad no cuente con nuevos re-confinamientos. Tiempo después de la vacuna podemos confiar en una recuperación total de las visitas.

No incluimos en el análisis los efectos de la crisis económica en el conjunto de la sociedad y su efecto esperable de retracción de la demanda

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