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Una nueva temporada más nueva que nunca

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Ilustración de Chaz Hutton @instachaaz

Ya la tenemos aquí, ahora sí, la esperada recuperación de la normalidad ya se vislumbra en el horizonte.

El calendario ha querido que el inicio de esta normalidad coincida con el inicio de una nueva temporada, del curso 21/22. Dejamos atrás, poco a poco, una pandemia global que no olvidaremos.

¿Como encarar esta nueva temporada? ¿Cómo gestionar la audiencia a partir de ahora?

La primera recomendación sería hacer un recuento de daños. Como si de un temporal bíblico se tratara, necesitamos tener una idea de lo que hemos perdido o ha sido dañado.

¿Qué segmentos han sido los ausentes este año y medio? ¿Gente mayor? ¿Públicos más lejanos? ¿Segmentos cualitativos específicos? ¿Los menos fieles?

para buscar soluciones, para idear las estrategias, contenidos y programación, también necesitaremos algún indicio de los porqués.

Y para buscar soluciones, para idear las estrategias, contenidos y programación de la recuperación más rápida, también necesitaremos algún indicio de los porqués.

¿Qué factores han pesado más para cada segmento, el virus en sí, las restricciones, el impacto emocional de la pandemia, la incertidumbre económica, la programación (muy condicionada por la situación) …?

Por el recuento de daños contaremos con los datos de los clientes recogidos por el sistema de ticketing y los datos sobre las personas que han visitado la web.

Para obtener indicios de los porqués, para validar o refutar las hipótesis razonadas que nos podemos hacer tendremos que preguntar directamente a los públicos, hacer encuestas a los no asistentes, y si podemos, hacer algún encuentro o focus group.

para validar o refutar las hipótesis razonadas tendremos que preguntar directamente a los públicos

Para responder a estas pertinentes preguntas hemos diseñado servicios específicos, accesibles y de ejecución rápida, un análisis centrado en esta evaluación e identificación de los segmentos a recuperar, y unas encuestas digeridas para obtener indicios cualitativos que nos ayuden a diseñar la nueva temporada. No dudéis en poneros en contacto si queréis más información[1].

Sí, podemos no hacernos estas preguntas, gestionar la próxima temporada como siempre, como obviando este año y medio. Las ganas para pasar a la acción y volver a una cierta normalidad seguro nos empujan en esa dirección.

Pero si la falta de reflexión y monitorización de la audiencia era mala compañía antes, lo será más a partir de ahora. La pandemia es difícil de obviar.

Es difícil saber en qué grado o de qué manera, pero no hay duda de que ha dejado impacto en la forma en que nos relacionamos entre nosotros, así como en nuestros patrones de consumo y de ocio. La aceleración de la digitalización, la explosión de los servicios de streaming y su personalización en una batalla por la atención cada vez más intensa, la reordenación del tiempo, la conciliación y el teletrabajo y, a la vez, una mayor conciencia de la fragilidad del mundo en el que vivimos, un redescubrimiento de la proximidad … son palancas de cambio social profundo.

…no hay duda que la pandemia ha dejado impacto en nuestros patrones de consumo y de ocio.

Si pensamos que todo esto no tendrá un impacto contundente en el rol de la cultura en nuestras sociedades, mejor que pensamos dos veces.

Los cambios que vendrán serán contundentes, pero no serán inmediatos. Los grandes cambios sociales son de difícil observación en tiempo real, son difíciles de predecir. No nos quedará otra que gestionar guiados con método científico, desde la hipótesis argumentada, el test y la validación o refutación. Gestionar la incertidumbre tomando decisiones basadas en datos, tecnificar la gestión de las audiencias.

El reto no es nuevo, la pandemia simplemente la ha acelerado. Aspiramos a despertar interés y disfrutar de un bien muy preciado de nuestros públicos: el tiempo y la atención. Es el activo más valioso en el mundo que vivimos. Competimos para ganar cuota de mercado a los operadores más grandes y globales del planeta, la industria tecnológica y de contenidos. No son el enemigo (como hemos comentado en algún otro artículo, si lo fueran, estaríamos perdidos) y pueden ser un aliado, pero sí aspiran a quedarse con todo el botín. Nosotros sabemos y podríamos demostrar (no es el momento en este artículo) que las sociedades serán mejores si no lo consiguen, y una parte de nuestro tiempo de ocio lo pasamos en compañía y relación con contenidos culturales coetáneos, cercanos y diversos.

En definitiva, nos acercamos a lo que podrían ser unos gloriosos años 20: hay demanda latente y muchas ganas de volver a abrazar. También grandes incertidumbres en un mundo que será más nuevo incluso de lo que parece.

La nueva temporada será el más similar a un nuevo comienzo que podemos vivir. Encaramos-sabiendo de donde partimos y cómo ve el momento nuestra audiencia. Gestionamos la incertidumbre en base al ensayo y evaluación.


[1] Legítimamente, el lector pensará que explicar estos servicios es el auténtico objetivo del artículo, pero no, sinceramente es más bien al revés, es la reflexión última del artículo la que nos hace pensar en el interés del servicio. O por lo menos, estamos en un caso de huevo y gallina, donde el huevo es el artículo.

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